Aquí tenéis una (larga) lista de las cosas que se pueden hacer para evitar el derroche de energía en calefacción sin gastar dinero.
1. Regular correctamente la calefacción
Es la medida más eficaz para reducir el consumo sin inversión alguna. Es importante saber que se puede evitar un gasto de más del 10% de energía solo regulando correctamente:
Una instalación de calefacción no puede ser regulada de manera óptima por una empresa de calefacción si el mantenimiento de la instalación se realiza solamente una vez al año. Es necesario realizar un seguimiento de los efectos de las regulaciones, lo cual puede ser necesario durante dos o tres días, y ajustar los parámetros hasta alcanzar la regulación óptima. Hay diversas formas de hacerlo según la vivienda y el número de sus ocupantes.
Vivienda individual: como es habitual, lo primero que se debe hacer es encontrar el manual de instrucciones con el modo de empleo para el usuario y leerlo… si se ha perdido, se puede consultar en Internet si el fabricante dispone de una versión del manual para su descarga. Cuando el técnico de mantenimiento intervenga, será siempre aconsejable estar presente para hacerle las preguntas pertinentes y para que pueda explicarte el funcionamiento básico de tu instalación.
La Guía de la Oficina General Suiza de Energía es una consulta útil (no solo para porteros).
2. Adaptar las temperaturas de las habitaciones según su uso
El confort térmico es muy subjetivo. Ciertas personas están a gusto a 19 grados, mientras que otras prefieren algunos grados más. Pero hay que saber que reduciendo la temperatura ambiente en un solo grado, se puede economizar hasta un 7% de energía. Las temperaturas recomendadas para las diferentes habitaciones son las siguientes :
Si a estas temperaturas se siente frío, puede ser debido a varias causas: la humedad ambiente es elevada; la habitación tiene superficies muy frías (ventanales, paredes…); ¡o puede que lleves muy poca ropa encima !
Si se duerme con la ventana abierta, no hay que olvidarse de cerrar el radiador antes de ir a la cama.
3. Bajar la calefacción en caso de ausencia prolongada
Si has de marcharte de casa durante algunos días, cierra los radiadores o gira la válvula termostática hasta el límite de protección contra el hielo, marcado con una estrella. Si eres capaz de regular la calefacción, ponla en modo "vacaciones" (si dicha opción existe) o en régimen "nocturno ". En las segundas residencias existen sistemas que permiten controlar a distancia la calefacción, mediante una simple llamada telefónica o el envío de un SMS.
4. Prestar atención a los radiadores
Si la parte alta del radiador está de 5 a 10 grados más caliente que la parte baja es perfecto: esto indica que el agua caliente llega con el caudal adecuado, y con el tiempo suficiente para difundir su calor en el radiador.
Si la parte alta del radiador está más fría que la parte baja, probablemente se ha acumulado aire en el radiador. En este caso, se oye a menudo un "gorgoteo" del agua circulante ; el radiador calienta menos, y será necesario purgarlo.
Si el radiador está igual de caliente en su parte baja que en su parte alta, el agua circula muy deprisa y atraviesa el radiador sin poder disipar su energía. Esto es debido a una mala regulación del sistema de circulación del agua caliente: en la calefacción, la bomba de circulación (el circulador) gira demasiado deprisa. Deberías comunicarlo al administrador o al portero.
Si el radiador está frío en la mayor parte de su superficie cuando su llave o su válvula termostática está completamente abierta (y los radiadores de los vecinos permanecen calientes), no hay suficiente agua caliente atravesándolo. Hay varias causas posibles: la tubería de entrada del agua está cubierta de sarro, o la llave del radiador está bloqueada. También es posible que el equilibrio hidráulico de la vivienda esté mal regulado. Normalmente, el instalador debe ajustar el caudal de agua caliente recibido por cada radiador en función del piso en el que esté situada la vivienda, o de su emplazamiento en el circuito de calefacción. Este reglaje se realiza mediante una anilla integrada en la tubería de entrada del agua o mediante una válvula situada a la salida del radiador (reglaje reservado al técnico).
En caso de desequilibrio hidráulico, es aconsejable comunicarlo al portero o al administrador, pero a menudo hará falta interrumpir la calefacción para corregir la distribución del agua caliente.
5. (Hacer) purgar los radiadores
La mayoría de radiadores tienen un purgador que se abre con una pequeña llave de boca cuadrada. Un circuito de calefacción se purga cuando la calefacción está parada, empezando por los radiadores situados en las partes más altas de la vivienda (el aire se acumula en las alturas) ¡Antes de girar la llave hacia la izquierda, pon un recipiente bajo el purgador! Déjà que se escape el aire, hasta que el agua empiece a salir, y después cierra firmemente el purgador. Igualmente puedes pedir al portero que efectúe esta operación. Si sale mucho aire, se deberá añadir agua en el circuito de calefacción.
6. Regular correctamente los radiadores sin taparlos
Si en invierno la temperatura de una habitación es muy elevada, es preferible ajustar la llave del radiador antes que entreabrir las ventanas durante varias horas. Si se dispone de dos radiadores con válvulas termostáticas en una misma habitación, estas válvulas deberían estar reguladas en la misma posición. El consumo aumenta al cerrar una válvula al máximo y abrir la otra también al máximo.
Una válvula termostática "siente" el calor de una habitación para ragular automáticamente el caudal de agua caliente, por lo que este tipo de válvula no se debe tapar.
Los radiadores necesitan espacio libre su alrededor para favorecer la difusión del calor y la circulación del aire caliente. Tender ropa sobre el radiador o esconderlo detrás de una cortina o de un mueble consume hasta un 20% de energía inútilmente. Los muebles para esconder radiadores reducen su eficacia.
7. Ventilar a fondo, pero no mucho tiempo
Antes que dejar las ventanas entreabiertas todo el día, es mejor abrirlas por completo durante 5 minutos (si es necesario, varias veces por día), para renovar el aire sin perder excesivamente el calor acumulado en los muebles, el suelo y las paredes.
Al abrir dos o más ventanas a la vez, se produce un corriente de aire que acelera la ventilación ¡Abrir dos ventanas no es la manera de regular la temperatura! Si se tiene demasiado calor, es preferible regular los radiadores. Y si esto no basta y los vecinos tienen el mismo problema, deberías comunicárselo al portero o al administrador para exigir un ajuste de la calefacción.
8. Aprovechar el sol
Aunque en el exterior haga frío, se puede aprovechar la energía del sol subiendo las persianas y abriendo las cortinas. Así la luz atraviesa los cristales (radiación "visible"), y el calor resultante tiende a acumularse en el interior (radiación infrarroja invisible). La habitación se calienta por efecto invernadero. Si el radiador dispone de una válvula termostática, dicha válvula reaccionará automáticamente ante este aporte gratuito de calor y hará que se cierre el radiador. Dejar que entre el sol también es bueno para las plantas.
9. Cuando empieza a hacerse de noche, cerrar los postigos, las persianas y las cortinas
El calor de una vivienda se pierde fácilmente a través de las ventanas que son menos aislantes que las paredes. Cuando se haga de noche, cerrar los postigos, las persianas (bajándolas del todo para que las lamas encajen bien) y las cortinas, permite ahorrar hasta un 4% de tu factura. Pero recuerda no cubrir los radiadores con las cortinas, para evitar la disminución del calor.
10. Cerrar la trampilla de la chimenea y apagar la campana extractora
Si la vivienda dispone de una chimenea, no olvides cerrar la trampilla del canal en caso de no emplearla, para evitar la aspiración del aire caliente del interior. Por la misma razón, evita dejar en funcionamiento la campana extractora de la cocina.
11. Cerrar la calefacción cuando empieza el buen tiempo
Cuando empieza el buen tiempo, a menudo las mañanas son frías pero la temperatura asciende rápidamente durante el día, haciendo que la calefacción sea inútil. Para evitar que se ponga en marcha inútilmente a causa de este frío temporal, no olvides ajustar el calentador en la posición "verano" (solo agua caliente sanitaria).
12. Evitar derrochar el agua caliente
El agua caliente de los grifos se produce normalmente por el mismo calentador de la calefacción y la parte de energía que necesita está integrada en las cargas. Si se dispone de grifos mitigadores (monomando), lo mejor al cerrarlos es girar el monomando a la derecha, es decir, en la posición correspondiente al agua fría. Así evitarás que surja el agua caliente cada vez que lo levantas. A menudo el grifo se abre solo durante un breve instante, por ejemplo para aclarar un objeto, y el agua caliente no tiene tiempo de llegar hasta el grifo, pero igualmente el agua caliente accede a las tuberías, y se enfriará sin haber sido utilizada. Para evitar este derroche que pasa desapercibido, hay mitigadores que se vuelven a situar automáticamente sobre la posición "frío" cada vez que se bajan. Además, existe un amplia gama de grifos, pomos de duchas y limitadores de caudal que evitan derrochar el agua caliente.
Grifos y otros dispositivos sanitarios para el ahorro económico