Hace ya algún tiempo que se habla del deshielo de los polos, fenómeno principalmente debido al calentamiento climático. El deshielo es uno de estos asuntos que todos conocen pero únicamente los especialistas se arriesgan realmente a hablar. Por una razón simple : estos temas dan miedo. Nadie quiere realmente tomar el tiempo de reflexionar sobre esto por culpa de todo lo que pondría en tela de juicio.
Menos los Estados que conocen las realidades de las apuestas del deshielo de los polos. Este fenómeno no sólo es la catástrofe ecológica y metrológica que conocemos. Además de modificar totalmente el comportamiento del Gulfstream, fuerte corriente marino que define la vida de los mamíferos marinos y mareas oceánicas, el deshielo plantea otro tema aún más importante. Se trata de los intereses de los Estados.
Son estos intereses mismos que constituyen el hecho lo más peligroso para nuestro planeta. En vez de anticipar la destrucción de todo un ecosistema que subsiste como puede en los Polos, los Estados están negociando acuerdos comerciales para decidir de la explotación del espacio marino que va a dejar el deshielo. Entonces, los inmensos recursos naturales que se encuentran bajo del hielo de los Polos y sobre todo el petróleo serían totalmente libres para una industrialización masiva. La casi desaparición de especies como el oso polar por ejemplo no parece molestar los gobiernos que se alegran de tal tristeza. Porque tales extensos de hielo que son necesarios a la sobrevivencia de todo nuestro ecosistema están totalmente desapareciendo. Empezamos a divulgar a media palabra las intenciones verdaderas no sólo de los Estados sino también de las grandes empresas de recursos naturales. Estas últimas ven únicamente en este fenómeno trágico una ocasión más de hacer dinero y fundamentar una supremacía que temprano no va a tener ningún razón de ser si una verdadera conciencia común no se establece.
Es por eso que el Polo Norte es el sujeto de todas las codicias entre los Estados Unidos y Rusia, Canada y los Estados del norte europeo. Esta constatación se pude afirmar solamente durante los próximos años porque los especialistas de la materia se quedan escépticos en cuanto a una mar de hielo que se mantuviera en verano. De hecho, se constituiría un verdadero océano abierto a todas las barcas sin necesidad de enfrentarse a icebergs o sin usar de barcas especiales para hacerse un camino en el banco de hielo. Un extenso lindo blanco y sin ninguna presencia humana se convertiría entonces en una fábrica de petróleo como otra generando una grande contaminación. Estas hipótesis alarmistas no son desgraciadamente exageradas. A este título, reducir las emisiones de gas e informar se quedan todavía las mejores armas para no ver realizarse tal guión catástrofe.