Las Maras, pandillas de origen tanto norteamericano como salvadoreño hacen actualmente daño en América Central y especialmente en Salvador y Honduras. También empiezan a alcanzar México y Latinoamérica. Algunos elementos demuestran igualmente la presencia de algunos de sus miembros en Europa y particularmente en España. ¿Cuál es la gravedad del fenómeno y su expansión? He aquí algunas respuestas.
El triunfo de las Maras
Últimamente, las Maras han suscitado gran curiosidad y ocupan un puesto privilegiado tristemente conseguido. ¿Será el estreno seguido de dos obras cinematográficas que les fueron dedicadas, Sin nombre del director Cary Fukunaga y Vida loca de Christian Póveda, o su responsabilidad en la violencia inauditaen algunos países de América Central? El caso es que recientemente, se ha hablado mucho de las Maras en Europa y es casi seguro que ocuparán las mentes en el futuro.
El origen de las Maras
La palabra Mara remite a una pandilla, es decir a una asociación, un grupo de varias personas reunidas por una causa común. Estas Maras tienen un origen doble. En un principio, se trata de grupos pertenecientes a barrios o universidades distintas del Salvador que se reúnen entre ellos. La noción de violencia todavía no está presente. La segunda parte tiene lugar en Estados Unidos. Con la emigración masiva de los salvadoreños al Eldorado vecino después de la guerra civil, se reúnen entre ellos para defenderse. Poco a poco, dos grupos aparecen, La Mara 18 (M18) y la Mara Salvatrucha (MS). Pronto, su única razón será el aniquilamiento de la otra pandilla.
Ritos y jerarquía
El rito y la violencia son parte intrínseca de la constitución de la pandilla. Para integrarla, un joven tiene que sufrir una paliza de varios minutos, mientras que para una mujer, es la violación colectiva. El tatuaje es otro elemento fundamental de la Mara. Tatuarse significa adquirir peso e importancia en el seno del clan y sobre todo pertenecerle. Cada miembro posee por lo menos uno y su número cambia según la importancia de la persona en el grupo. Sólo los jefes de las pandillas no poseen sino uno para evitar que los reconozcan y los detengan. Cada Mara se fundamenta en una jerarquía muy estructurada con un jefe reconocido, temido y respetado. Sin embargo, cualquier pandillero puede expresar su punto de vista y ser escuchado.
Maras y noticias
Hoy en día, las Maras están cada vez más presentes. Lamentablemente, ya no se cuentan los titulares que ocupan, tanto a escala regional, nacional como mundial. Si en un primer momento los gobiernos y la población se preocuparon poco por el fenómeno, ya que al inicio, las Maras sólo se destruían entre ellas y no atacaban a la población, la gravedad de la situación engendró un cambio político drástico. Por ser cada vez más numerosos y violentos los daños colaterales, y la extensión de las pandillas cada vez más fuerte, los gobiernos hondureños y salvadoreños han emprendido una política extremadamente dura con respecto a las Maras, un plan de detención masiva y sin tolerancia alguna. Sin embargo, muy pocas políticas de prevención se organizan mientras se desarrolle una solución a este problema complejo. Algunas asociaciones ayudan a las Maras para que se reinserten y dejen definitivamente su pandilla adoptiva. Intentan también volver más animados los barrios pobres o socialmente abandonados, lugar donde se suele reclutar a las Maras Sólo falta implementar esta política, que seguramente exige una inversión humana y financiera más importante, pero que a largo plazo es más eficiente que el encarcelamiento definitivo.