Otro mundo es posible, si lo decidimos

Vivir en armonía

Partamos de la idea que es lo que todo el mundo quiere ¿verdad? Tener una familia, un trabajo que nos guste, una casa y, claro, la salud, que sin eso, lo precedente no tiene caso.

¿Pero qué pasa con el mundo exterior? ¿A que nos gustaría a todos que el mundo estuviese en paz, que todo el mundo fuese feliz y que haya menos sufrimiento? (O a lo mejor me equivoco).

Muchos de nosotros no podemos salvar el mundo, está claro, tendríamos que abandonar nuestros objetivos y comprometernos en actividades humanitarias, medioambientales, caritativas…

No, muchos de nosotros no vamos a dejar nuestras vidas para salvar el planeta y sus seres vivos.

Sin embargo, cada acción tiene sentido, cada gesto, cada actitud. Es importante ser conscientes de lo que implican nuestros actos. Es esencial no ignorar que detrás de cada cosa que hagamos, hay una consecuencia, unos resultados concretos, y por muy mínimos que sean, existen. Deberíamos pensar y sentir cuando andamos por el mundo, que todo tiene una causa y a veces un terrible resultado. Ser conscientes es el paso más importante. Conscientes de que poco a poco, cada acto diminuto conlleva desastres infinitos.

Como dijo una vez el gran sabio: «La cabeza no es sólo para peinarse» e incluso añadiría que «solamente se ve bien con el corazón» como lo dijo el zorro en la obra El principito.

Este artículo no pretende dar una lista exhaustiva de lo que cada uno debe o debería hacer, aquí nadie es profeta, y cada uno con su alma, con su consciencia.

La gran estafa de la sociedad de consumo

¿Solidaridad? Cero.

Por ejemplo, si sabemos que los zapatos que compramos en cualquier bazar chino pueden estar fabricados por niños al otro lado del planeta, que en vez de ir a la escuela van a trabajar porque no tienen más remedio, porque visto la reglamentación de su país es más cómodo que los niños trabajen en vez de que el gobierno haga lo posible para que sus padres tengan más poder económico para poder mandarlos a la escuela, y que estos países pobres tengan las manos atadas porque necesitan más dinero y por ello dependen de la implantación de empresas extranjeras,  que además, esto les quita el trabajo a los trabajadores de nuestro país, que salen más caro. Que éstos se encuentran en el paro, que tendrán también una vida precaria y unas condiciones difíciles. Que cuando compramos zapatos de marca como Nike, o Adidas, no sabemos quién ha fabricado el producto, y que además de no ser de la mejor calidad, pagamos solamente por la marca, fabricada por niños explotados en Indonesia o en Malasia.

Ver enlaces: 1 y 2

Si sabemos todo esto, ¿vamos a seguir haciéndolo? De acuerdo, los productos locales son más caros. La solidaridad tiene un precio. ¿Y? ¿Es mejor comprar 10 pares de zapatos de mala calidad que 2 de buena calidad y que no implican explotación? ¿Y por qué comprar tanto zapato? Si nos paramos a pensar, ¿de verdad necesitamos tantos pares de zapatos? No. En teoría deberían bastar unos cuantos pares (para el trabajo, el deporte, y unos para salir de fiesta).  Pero queremos más, zapatos nuevos que estén de moda, zapatos a juego con la corbata o el bolso. Porque así nos sentimos mejor, al comprar, al poseer. Y nos vemos mejor con zapatos nuevos, como si la compra de accesorios hiciese de nosotros una mejor persona, una persona más feliz. ¿De verdad somos más felices con zapatos nuevos? Satisfechos sin duda, ¿pero felices?

Esto nos manda reflexionar sobre nuestra apariencia. ¿Que nos venden? Publicidad en la que nos obligan (si, de forma indirecta no tenemos más remedio que obedecer a los criterios para pertenecer a la sociedad) a vernos guapos, delgados, bien peinados, bien vestidos, con dientes blancos y perfectos, con ropa de marca, equipados con la última tecnología, con coche nuevo, y jóvenes para siempre.  ¡Anda ya! ¿Esto nos vuelve mejor? ¿La gente nos quiere más porque olemos a Chanel o porque tengamos el último Iphone? ¿De verdad necesitamos todo eso? No, otra vez, de nuevo, no lo necesitamos. Lo queremos. Peor aún: la publicidad, arma de destrucción masiva de la industria, nos hace creer que lo queremos, que lo necesitamos y que « tú, lo vales ».

En lo anteriormente citado, ya podemos sacar a la luz la absurdidad de algunas cosas en concreto. Un ejemplo, más presente que nunca, es el de la moda.

¿Qué es la moda?

Son aquellas tendencias repetitivas, ya sea de ropa, accesorios, estilos de vida y maneras de comportarse, que marcan o modifican la conducta de una persona. La moda en términos de ropa, se define como aquellas tendencias y géneros en masa que la gente adopta o muere.

En el siglo XIX, las revistas femeninas comenzaron a promocionar las nuevas tendencias. Con la llegada del siglo XX y la popularidad del cine y la televisión, las estrellas de la pantalla se convirtieron en ídolos internacionales y empezaron a imponer la moda. Lo mismo sucedió con los músicos famosos, los cuales pusieron en boga estilos radicales que la juventud no tardó en imitar. Hoy día, la situación apenas ha cambiado. Los anunciantes se valen eficazmente de desfiles de modelos, atractivas revistas de papel satinado, carteleras, escaparates y anuncios televisivos para crear una demanda de prendas nuevas.

Todo está dicho « imponer la moda », « crear una demanda ».  De acuerdo, tampoco podemos ir desnudos por la vida (aunque en algunos casos sería divertido, y en algunos, mucho menos…), pero seguro que desde un punto de vista vital, no necesitamos 50 camisetas, 50 pantalones, 50 camisas nuevas. El factor « novedad » es indispensable para que existan las industrias de la moda y del textil.

Cuando vayamos a una tienda, cuya gran mayoría pertenece a una cadena con fondos de pensión en Florida y en Marbella, que explotan a sus trabajadores mientras ellos se enriquecen, parémonos a pensar. La pregunta razonable es ¿Necesito tanta ropa? Elegida en un impulso frenético, sin preguntarse si lo necesitamos o no. Las preguntas que nos hacemos son:

¿Me queda bien (= me veo más guapo/a)?

Y la otra, (para los menos afortunados) ¿Tendré bastante dinero para pagarme todo esto?

Un poco de rebelión

Acudir al mercado que venda ropa de segunda mano, cambiar la ropa que ya no queremos o que estemos hartos de ver en el armario con amigo/as, compañeros de trabajo o de estudios. No será ropa nueva en el sentido que no haya servido nunca, pero será algo nuevo para nosotros. También existen tiendas de segunda mano. Estas alternativas son más baratas y contribuyen a dar nueva vida a los productos, y permitir de este modo mantenerlos en un círculo de consumo. Es una forma de reciclaje.

Para más detalles, pueden ver un corto documental que muestra los procesos de la sociedad de consumo: La historia de las cosas

 

Las apariencias

Pasa lo mismo con las cremas anti-arrugas y la crema anti-no-se-qué. ¿Porque diablos tenemos que parecer más joven o más guapo/a? ¿Y es tan fea la vejez? ¿No es el ciclo normal de la vida? Todos vamos a ser viejos, o por lo menos estamos programados para ello. ¿Y qué? ¿Qué nos venden los anunciantes? Ilusiones, juventud eterna. Mentiras. Lo queramos o no, tendremos arrugas, y no nos vamos a morir por ello. Hace 50 años no nos importaba tanto. Ahora, el parecer más joven se ha convertido en el combate diario de mucha gente. Gracias a Kate Moss y a su crema anti-arrugas.

Y que si una crema para la mañana, otra por la tarde, otra contra el frio, otra contra el calor, otra para la noche, una para el verano, las pieles jóvenes, mayores, rubias, morenas, verdes, azules…

Igual para el cabello, y que si con extracto de seda, con caviar, con oro, con leche, con flor de la Chimbambas, con aloe vera, con gelatina de manzana, para pelo frágil, sensible, rizado, pintado, largo, corto, tieso, liso, ondulado, rebelde, cansado, seco… Y que si la french manicure, para parecernos a Eva Longoria, que ya ha vuelto anticuado el pintarse las uñas normalmente, como nuestras madres. Y que si el gel o la laca fuerte, con olor a frutas,  con aspecto mojado, seco, acartonado, natural, que se elimina fácilmente, azul, amarillo, rosa, naranja... Y que si el desodorante que es eficaz durante un mes, en espray, en barra, con la bolita esa, para prendas de algodón, con algodón, para el deporte, con o sin alcohol, a juego con el perfume, post depilatorio, que no deja marcas, mientras que una piedrita de alumbre de 7 euros o menos nos dura más de un año, no deja manchas y es totalmente natural.

No impide cuidarse, y ponerse alguna cremita sobre el cuerpo, pero la cuestión no es esta. El caso es saber quién se beneficia de todo esto. De estos extremos absurdos que se nos está imponiendo. No hace falta estudiar nada para darse cuenta, basta con mirar las estanterías de los supermercados. ¿Quién quiere que nos compremos todas estas cosas? Los que venden estos productos.  Les conviene que sigamos con una eterna búsqueda de la perfección. Seguro que no se nos habría ocurrido a nosotros que el cabello pudiese ser rebelde, o que necesitamos un producto especial según nuestro tipo de piel/cabello/edad/color. La industria nos vende este modelo.


Adriana Lima, la real, y la de los anuncios

¿Las consecuencias?

Neurosis ligera o profunda para la gente que se ve fea, que se siente indeseable en comparación con los modelos que nos venden, que nos meten por los ojos, chicas guapas, jóvenes, hombres varoniles con mucho músculo. Nos quieren convencer que para ser felices, para sentirse bien, hay que ser como ellos. Darles nuestro dinero. La gente que lo tiene, tiene más ventaja, puede pagarse lo que se anuncia. Pero se les manipula de la misma forma. Los más pobres están convencidos que tienen que trabajar más para ganar más y comprarse esos artefactos. Para parecerse a la chica o al chico guay del anuncio.

Chicas anoréxicas que se sienten gordas comparada con tal o tal modelo brasileña. Y claro, las gordas no tienen derecho a vivir…

Hombres que sienten disminuidos ya que son bajitos y no tienen músculos, y además, para colmo, tienen pelos en la espalda. Qué horror ¿verdad? ¡Pelos!  ¡Aaaargh! Entonces, corren al salón de belleza para que se los quiten, así, se parecen al chico del anuncio,  abandonan esa sucia imagen peluda, y recobran la felicidad perdida…

 


Con Photoshop / Sin Photoshop

Pero la gente a menudo no sabe a que se parecen estos modelos que nos imponen. No son ni tan guapos, ni tan jóvenes en realidad. Son puras creaciones de Photoshop, de profesionales de la imagen. Y por mucha ropa que nos compremos, por mucha cremita anti-arrugas que nos pongamos. Nunca nos pareceremos a ellos. Y no importa. Porque esa gente no existe, esa imagen es de mentira igual que la historia del sapo que se transforma en príncipe.

Esto es con respecto a los seres humanos, pero no somos las únicas víctimas. A parte de los seres humanos, de la explotación continua de trabajadores para una industria en realidad no tan esencial para los consumidores, olvidándonos del despilfarro de energía y de recursos utilizados por la industria textil y cosmética y de la contaminación que conlleva  (tintes, productos químicos, transporte) tomemos un ejemplo entre otros que implica directamente un sufrimiento y una crueldad difíciles de tolerar.

La moda cada vez más creciente de las pieles

¿Que es la piel?

La piel es el mayor órgano del cuerpo humano, o animal. Ocupa aproximadamente 2 m² y su peso aproximado es de 5 kg. Actúa como barrera protectora que aísla al organismo del medio que lo rodea, protegiéndolo y contribuyendo a mantener íntegras sus estructuras, al tiempo que actúa como sistema de comunicación con el entorno.

Ahora que sabemos que la piel es un órgano, a lo mejor va a parecer abominable que se le arranque a otro ser vivo para fabricar un accesorio. Pero sigamos adelante.

La piel o pelos de animales han vuelto a la escena, furtivamente.  No del modo del abrigo ostentoso de antes, sino de una manera más discreta,  en forma de cuellos, capuchas, mangas y ribetes. Así ocurre que la gente va llevando piel auténtica pensando que es sintética.

Cada año más 20 millones de animales (zorros, conejos, chinchillas, focas, visones, mapaches, perros y gatos)son capturados con trampas, 40 millones son criados en granjas para un lujo innecesario.

Al visón, se le suele retorcer el cuello manualmente o se le asfixia en cajas con monóxido de carbono o apretando una lata contra su hocico.

Al zorro se le cuelga de un gancho por el cuello y se le introduce un electrodo de baja intensidad, para evitar quemaduras, por la boca y por el ano o la vagina se inserta una barra metálica que suele desgarrar el intestino del animal. Se le aplican descargas hasta que muera electrocutado. O bien se puede colgar al animal boca abajo y golpear su cabeza hasta la muerte, ésta técnica es menos usada ya que a muchas mujeres les gustan las estolas que llevan la cabeza en sus extremos.

Un creciente número de productores de pieles y diseñadores de moda trasladan sus negocios a China (mayor productor y procesador de peletería), donde la mano de obra barata y la ausencia de regulaciones les permiten obtener un amplio margen de beneficio. Millones de animales son asesinados y despellejados, a menudo cerca de los mercados, donde son vendidos al por mayor a grandes compañías.

El despelleje comienza con un cuchillo en el vientre mientras el animal cuelga boca abajo con sus patas traseras atadas a un gancho. Un gran número de animales es consciente durante este proceso. Incluso después de que la piel les haya sido arrancada, la respiración, el latido del corazón y el pestañeo son evidentes durante 5 o 10 minutos.

¿Qué pasa con la lana y las plumas?

La lana de las ovejas es arrancada de su piel casi siempre sin un mínimo de respeto para el animal. Se las trasquilan sin ningún cuidado, rebanando en ocasiones pedazos de su carne sin darles los cuidados veterinarios adecuados. Sin intervención humana, a las ovejas sólo les crecería la lana suficiente para protegerse del frio, pero las técnicas científicas han logrado que estos animales se hayan convertido en máquinas de producir lana.

La confección de rellenos de pluma también implica sufrimiento (Ikea es el mayor comprador mundial). Los gansos agonizan cuando son desplumados vivos cuatro o cinco veces en sus cortas vidas, cuando el invierno se acerca y es más costoso calentar los cobertizos que lo que valdrían las plumas, se les sacrifica.

¿Para qué queremos llevar el órgano de un cadáver? La gran mayoría de nosotros no tenemos que soportar las bajísimas temperaturas de polo norte, donde los esquimales no tienen más alternativa que usar la piel del animal que se comen.

En el mercado existen suficiente tipo de prendas de abrigo como para desterrar totalmente la utilización de pieles de animales.

Bueno, dejemos el capítulo de la moda y de los artefactos personales. Además, el tema es infinito ya que tendríamos que hablar también de las sustancias nocivas que contienen la mayoría de los productos de higiene, del crecimiento del número de personas que sufren de alergia por estar rodeados y haber nacido en un entorno en el que abundan los productos químicos, de la experimentación animal en la que se les obliga a tragar champú y pintalabios toda su vida para medir los efectos (además nos toman por imbéciles ¿a quién se le va a ocurrir alimentarse con jabón o meterse laca de uñas en los ojos?),  sin mencionar lo inmoral de la publicidad de un punto de vista humano y social, ya que en su inmensa mayoría, los productores y jefes de empresa de este sector no piensan en nosotros, sino en el dinero que están amontonando.

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Volvamos a nuestro dinero, a nuestra condición de consumidores. Vámonos de shopping.

De compras en el súper, o en un lugar de tentaciones

Que nadie se preocupe. No voy a induciros a dejar de comer. Pero…

¿Qué hace un consumidor que ignora (que no sabe o a quién no le importa) la responsabilidad de su acto de compra? Con lista o sin lista de compras, llena su carrito en función del dinero que pueda gastar, en función de lo que necesita comprar y de lo que le apetece comprar.

Hasta ahí todo normal. Sin embargo, os merecéis más información.

Las bolsitas

Si sabemos que cuando usamos envases, envoltorios o bolsas de plástico estamos participando en el despilfarro de recursos, en ensuciar el planeta. Vale, que el planeta no va a dejar de girar al usar bolsas de plástico pero hay que ver a largo plazo y multiplicar este gesto por millones y millones de personas. Para seguir con el ejemplo de las bolsas: hace falta químicos para producirlas y para fabricarlas, transportes para llevarlas al sitio de venta, o sea energía fósil. ¿Dónde van a parar esas bolsas? A la basura. Me dirán que se reciclan, si, puede ser (solo en algunos y demasiado pocos países), pero ¿cuánta energía fósil o nuclear para transformar algo que en realidad, en principio, no necesitábamos? ¿No os parece absurdo? ¿Porque utilizar bolsas de plástico cuando podemos tener un único saco reutilizable? ¿Por qué utilizar 10 bolsas para meter la fruta o la verdura ya que podemos usar sólo 1 (o incluso ninguna), poniendo las etiquetas sobre una sola, o incluso sobre la mismísima fruta?


Para qué queremos tanto envase...?

Esta bolsa no es natural. Tenemos la alternativa de no cogerla. No podemos comprar el aceite como lo hacían nuestros abuelos, con un mismo envase que nos llenaba el señor o la señora de la tienda. Pero podemos no coger estas malditas bolsas.

Alimentación

Si sabemos que comprar frutas exóticas o simplemente manzanas que provienen de Chile o de Kenia (es decir que vienen de miles de kilómetros) implica en la mayoría de los casos : un despilfarro de energías (¡otra vez !), la explotación de los trabajadores autóctonos (salvo en los cultivos sostenibles), la transformación de territorios salvajes en tierras de cultivo, y que simplemente en cuanto al gusto, a menudo esta fruta o verdura no tiene sabor ya que ha madurado en la nevera de un buque industrial. ¿La alternativa? Consumir productos locales que ofrecen la doble ventaja de no destruir la economía local, no requerir  tanto transporte y comer productos de estación. Los alimentos propios de cada estación, pueden convertirse en una dieta más variada, nutritiva, y con un sabor más destacado.

Consultar la lista de productos de estación.

La sección de las bebidas

Coca-Cola Company

¿Qué es? Fue fundada en  1886, emplea 50.000 personas en el mundo y tuvo un beneficio de  mil millones de dólares en 2005. Es un imperio que vende 400 marcas en más de 200 países.  La compañía pretende respetar los estándares sociales básicos, sin embargo, la realidad es diferente.

Se acusó Coca-Cola de deshidratar las comunidades locales quitándoles el agua, necesaria para la fabricación de su bebida, destruyó las capas freáticas y la agricultura local que depende del agua. Pero también ha contaminado las tierras con sus residuos tóxicos. Coca-Cola proporciona abono procedente de sus residuos secundarios a los agricultores locales. ¿Qué contiene este abono? Los análisis han mostrado que llevaban productos químicos como el cadmio y el plomo. En la región de Kerala, en la India, la contaminación ha alcanzado el agua destinada a la gente y tiene una concentración en plomo muchas veces superior a lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. (OMS).

En 2003, la OMS intentó sacar un informe avisando de los peligros del consumo excesivo de azúcar y recomendando que éste no fuera más de un 10 la % de dieta. Las grandes multinacionales ligadas al azúcar intentaron impedir su publicación, tal y como lo denunció la OMS. La asociación azucarera que incluye a gigantes como Coca Cola y Pepsi, amenazó con presionar al Congreso estadounidense para que quite los subsidios que da a la OMS si ésta no retirara el documento.

En un informe más reciente, la OMS aconseja restringir la venta y la publicidad de gaseosas ya que supone que hay una relación entre incremento de enfermedades como la obesidad y la diabetes con el marketing agresivo de estas empresas. La obesidad es una de las enfermedades que afecta a cada vez más gente en los países industrializados.

Efectos de la Coca-Cola en nuestra salud: ver el enlace

En Colombia, los trabajadores de Coca-Cola llevaron a la empresa ante el tribunal por haber utilizado las fuerzas paramilitares para desalentar las actividades sindicales. Lo mismo pasa en Turquía, Guatemala, Rusia,  Pakistán y Nicaragua. Intimidación y amenaza de los trabajadores si éstos intentan conseguir mejor condiciones de trabajo.

Coca-Cola solamente se sale con la suya gracias a unas campañas de marketing de varios millones de dólares.

Los trabajadores de la fábrica Coca-Cola de la Couronne, en Haití, reciben entre 1 y 2 euros por 12 horas de trabajo, sin cobrar por las horas extras. Mientras tanto, Coca-Cola gasta unos 2.000 millones de dólares para promover su imagen de salud y de bienestar, incluyendo el patrocinio de grandes acontecimientos deportivos como la copa del mundo o los juegos olímpicos. ¿Qué absurdo verdad? Una bebida química, nociva para la salud, que patrocina el deporte… Una y otra vez, es una cuestión de dinero, y quien tiene el dinero, tiene el poder.

 

Pues nada, a olvidarnos de la Coca-Cola, del Fanta, y de las marcas de la empresa ¿o no?

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Capítulo supermercado terminado. Para los más curiosos de entre vosotros, que quieran informarse sobre la carne, el pescado y los huevos, estos son los artículos relacionados:

La carne se está comiendo el planeta

El infierno de las gallinas ponedoras

Genocidio por unos sushis

El placer de unos pagado con el sufrimiento de otros

Los productos más inofensivos conllevan consecuencias inimaginables, como por ejemplo el cultivo del aceite de palma responsable de la deforestación masiva y de la expropiación de las tierras de las comunidades locales.

Vámonos a Ikea

Esta influyente empresa amuebla las casas de la mayor parte de los hogares occidentales y reúne todas las características negativas que se asocian al capitalismo: explotación laboral, destrucción del medio ambiente, manipulación del espíritu de la población.

Explotación laboral, tanto en los países productores del Tercer Mundo como en los trabajadores del Primero. Después de que varios reportajes mostraran a niños trabajando para Ikea en India, Vietnam, Filipinas o Pakistán (donde incluso se les encadenaba a las máquinas), la empresa creó un código de conducta que en la práctica no existe, pues los trabajadores de los 1.300 subcontratistas que de Ikea tienen prohibido el derecho a la sindicación y trabajan una media de 15 horas al día, sin contar las horas extra y el horario nocturno de los obreros que viven lejos y que duermen en sus puestos de trabajo para no perder tiempo ya que les sería descontado del sueldo. Por si fuera poco, son los trabajadores quienes corren con los gastos en seguridad médica, descontados de sus 36€ mensuales de salario.

Más cerca de nosotros, Ikea fomenta el trabajo precario entre jóvenes y estudiantes, o rompe huelgas (en Bélgica ofreció un bono de compra en una tienda a los trabajadores que permanecieran en su puesto de trabajo el día de la huelga), y además es racista. Una circular interna de la compañía en Francia firmada por el director de marketing, aconsejaba no contratar a negros porque  « tienen menos posibilidades, y aquí de lo que se trata es de avanzar rápido ». El director de un Ikea parisino declaró a la prensa en 1997 que querían reforzar « su imagen nórdica » y que por esa razón no iban a poner « personas de origen extranjero en contacto con la clientela ». Se pidió a Ikea que desmintiera estas acusaciones, pero los responsables -me disculparéis la broma- se hicieron los suecos.

Después de los escándalos que estallaron en Dinamarca y Alemania por la presencia de formaldehído y otras sustancias tóxicas en sus productos, el origen de la madera de los muebles Ikea sigue siendo, en su mayor parte, de procedencia dudosa y, con toda probabilidad, talada sin ningún control en los bosques de Rusia o China. Sólo en el 2005 se calcula que esta madera de naturaleza incierta alcanzaba los 640.000m3. La voracidad maderera  de Ikea se retroalimenta con su estrategia empresarial de inutilidad planificada, pues ninguno de sus productos está diseñado para durar más de dos temporadas y, aun haciéndolo, su poderosa maquinaria publicitaria tratará de convencer a sus fieles compradores de lo contrario.

La extensión y creciente modelo del diseño Ikea, uniformiza los interiores y elimina progresivamente las particularidades culturales de cada nación, transformando los muebles que teníamos antes en antigüedades cutres que ya nadie quiere y que acabarán tirados en la calle. La publicidad, uno de los pilares fundamentales de Ikea, promueve el consumo irracional, con consecuencias desastrosas no sólo para el medioambiente, sino para los cada vez más endeudados hogares europeos.

No nos queda más remedio, si no queremos ser cómplices, en acudir a un fabricante local o algún productor independiente  que garantice la procedencia de sus productos. También podemos dejar de comprar tanta alfombrita, tazas y adornos Ikea que en realidad en su gran mayoría no nos sirve tanto. ¿Cuántas veces habréis ido al Ikea a por un par de cosas y habréis vuelto con un montón de accesorios que no ibais a comprar en un principio? ¿Nunca? Pues o bien sois pobres, o bien reflexionáis antes de comprar. En el segundo caso, os merecéis un sobresaliente. En el primer caso, os merecéis un mejor trabajo.

Abusos de la tecnología

Hay docenas de ejemplos para ilustrar el hecho que el consumo de trastos tecnológicos actual incide también en las poblaciones del tercer mundo y en el medioambiente. Vamos a tratar aquí el tema del coltán. No sabemos lo que es, pero todos lo tenemos en nuestros teléfonos, y demás dispositivos electrónicos.

¿Qué es coltán? Es un metal apagado que se encuentra en importantes cantidades en la zona de este del Congo. Cuando se refina llega a ser un polvo resistente al calor que puede soportar altas cargas eléctricas.

Estas propiedades hacen que sea un elemento vital para fabricar condensadores, los elementos electrónicos que controlan el flujo dentro de las placas de circuitos. Estos condensadores son usados en casi todos los móviles, ordenadores portátiles y muchos otros dispositivos. El precio del coltan se ha disparado llegando a unos 400$ el kilo, y compañías como Nokia y Sony se pelean por él.

¿Cómo se extrae el coltán?

Es extraído a través de procesos primitivos similares a la extracción del oro en California en los años 1800. Docenas de hombres trabajan excavando grandes agujeros en hileras para sacar el coltan del subsuelo y luego procesarlo. Un buen trabajador puede producir un kilo de coltan en un día. La extracción de coltan está bien pagada en el Congo. La media de un trabajador congolés es de un sueldo de unos 10$ al mes, mientras que un trabajador del coltan puede conseguir de 10$ a 50$ a la semana.

¿Cuál es el problema asociado?

Un informe polémico del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas sacó a la luz la explotación en el Congo de recursos naturales, incluyendo Coltan, por otros países involucrados en el conflicto actual. El informe estima que la armada ruandesa hizo al menos 250 millones de dólares a través de la venta de coltan, a pesar de que el coltan no es extraido en Ruanda. Todos los países involucrados en el conflicto deniegan haber explotado los recursos naturales del Congo. Pero es evidente que este comercio finanza el conflicto, y este hecho, las multinacionales prefieren ignorarlo y sobre todo, ocultarlo.

Para extraer el coltan los rebeldes han invadido los parques nacionales del Congo, abriéndose camino entre los frondosos bosques de esa zona. Además la pobreza y la hambruna causadas por la guerra han ocasionado que algunos rebeldes y mineros cacen elefantes y gorilas para alimentarse, unas especies que están protegidas debido al peligro de extinción que las amenaza. En el parque nacional Kahuzi Biega, por ejemplo, el censo de gorilas ha pasado de 258 a 130 animales.

Saber esto no quiere decir que vayamos a tirar nuestro móvil, o nuestro ordenador pero significa estar enterados. No comprar un nuevo móvil cada año si el nuestro nos va bien. Llevar los que estén demasiado usados o que non funcionan a un centro de reciclaje especializado (mirar en Internet).

Informarse es lo más importante, si los consumidores empiezan a saber el origen oscuro de los productos, las empresas se verán forzadas a cambiar o bien los componentes, o bien los proveedores.

La industria papelera

El papel es un material cotidiano que de una u otra manera todos utilizamos. Pero para producirlo se necesitan grandes cantidades de celulosa por lo que se deben talar millones de árboles para fabricar el papel. La industria papelera por lo general es altamente contaminante y provoca muchos impactos negativos en el medio ambiente y en la salud de la población cercana a las mismas.

La contaminación del aire con cloro, compuestos de azufres, dioxinas, entre otros.


Pez de aguas contaminadas

Además del deterioro del suelo, el consumo y la contaminación del agua así como la muerte de la fauna acuática, provoca lluvias ácidas, deforestación, afecta a la agricultura y otras actividades rurales, genera enfermedades asociados a los tóxicos y sustancias contaminantes que provocan alteraciones en la salud y enfermedades como problemas respiratorios, cáncer, enfermedades infecciosas, problemas en embarazos y recién nacidos, bronquitis, entre otros. Todos necesitamos papel pero hay métodos muchos menos dañinos para producir este producto, solo que las industrias no lo utilizan porque es una tecnología más cara. Para ellos es más ventajoso seguir contaminando que modificar sus procesos productivos.

Sobran ejemplos de ciudades y ecosistemas absolutamente destruidos por las papeleras como ocurrió en Finlandia en décadas pasadas, en España, ahora le tocará a Argentina y en poco tiempo se verán las consecuencias.

Los estados deben exigirles a estas industrias que apliquen tecnología limpia, además de fomentar el reciclaje de papel para que no se requiera de la instalación de más fábricas papeleras. Pero incluso los ciudadanos deben tratar de ahorrar papel para lograr que no siga creciendo su demanda.

Reciclar más y producir menos papel en el mundo es la clave para disminuir la contaminación generada por esta industria.

¿Cuándo usamos papel? En muchos casos en el trabajo, pero también en nuestra vida cotidiana.

Podríamos prescindir de los trozos de papel que nos dan en la repostería al comprar un bollo. Ese Igual con el papel de cocina, del baño, los pañuelos. En vez de usar servilletas de papel, o papel absorbente, se recomienda utilizar servilletas de tela para la mesa y trapos para secar y/o limpiar. Lo mismo para el papel higiénico, no hace falta un metro de papel para limpiarse, además, sin entrar en detalles, el agua limpia más que el papel…

El problema del plástico

Se utiliza muchísimo a nivel comercial como envases o envoltorios, de sustancias o artículos alimenticios los cuales son desechados al medio ambiente tras su utilización.

Entonces, surge el problema asociado la contaminación ambiental, muchas veces producto del desecho de los plásticos. Las características moleculares del plástico contribuyen a que presenten una gran resistencia a la degradación ambiental y con mayor razón a la biodegradación.

El desecho acumulativo de estos plásticos en el ambiente trae graves consecuencias a las comunidades como lo son las enfermedades entre las cuales se encuentra el dengue; producido por el acumulamiento de basura y estancamiento de aguas negras sirviendo éstos como criaderos de microbios y bacterias. Entre otras de las consecuencias importantes se pueden mencionar son las obstrucciones de las tuberías de aguas negras.

Los plásticos arrojados al mar que presentan flotabilidad son un gran problema, ya que se van reuniendo en determinados sectores costeros acumulándose en grandes cantidades.

Las ventajas de los productos plásticos se convierten en una desventaja en el momento que desechamos el envase  o cuando tiramos objetos de plástico porque se han roto o que ya no los queremos.

Aunque los plásticos podrían ser reutilizados o reciclados en su gran mayoría, lo cierto es que hoy estos desechos son un problema de difícil solución, principalmente en las grandes ciudades. Es realmente una tarea costosa y difícil para los municipios encargados de la recolección y disposición final de los residuos ya que a la cantidad de envases se cada vez mayor.

De esta manera, resulta claro que el abandono de estos materiales al medio ambiente representa un grave problema ambiental.

Un material candidato a sustituir al petróleo es el cáñamo, utilizable para todos los usos petroquímicos, pero que además es 100% biodegradable y altamente reciclable. Pero hasta que no lo hagan, no nos dejan más remedio que boicotear cuanto podamos…

Por ejemplo, en el trabajo, intentar no servirse de los vasitos de plástico para el agua, sino tener su propio vaso lavable. Igual para el café y el té.

En casa, comprar té y café a granel (en un envase más grande) para limitar el uso de sobres individuales de papel o de plástico. Y no vamos a insistir una vez más en las bolsas de plástico pero, si compráis un solo artículo en una tienda, a lo mejor, os cabe en el bolso…

 

Conclusiones

Vaya lata ¿no? Pues sí, la verdad es que el mundo tal y como es, es una lata. No es nuestra culpa directa si las cosas están así, sin embargo tenemos que decidirnos. Elegir la solución la menos dañina, menos perjudicante para los demás, incluyendo trabajadores, animales, ríos, plantas y bosques. Siempre hay alternativas. Lo principal es no consumir frenéticamente, por automatismos. Comprar eligiendo correctamente, según nuestras necesidades y nuestro poder económico. Comprarse una tele plasma carísima a crédito no nos va a hacer más felices. Nos va a proporcionar una satisfacción inmediata, durante los primeros días de su adquisición, pero nada más. Y luego vendrán las teles 3D y las teles que desprenden el olor de lo que unos está viendo, y la tele sin pantalla, y la tele tal o tal. El progreso de la tecnología muchas veces no está para mejorar nuestras condiciones de vida, está para vendernos cosas que no necesitamos. Y el modelo que se nos presenta, que se nos impone es este:

Una casa decorada con Ikea, con ropa Zara y si podemos permitírnoslo con Dior o Prada, con un coche nuevo y cuanto más caro mejor, el último televisor, un aspecto joven y sonriente, delgado y dinámico, un teléfono móvil de la última tecnología, una nevera americana repleta de productos de marca pertenecientes a los grupos Kraft, Unilever, Colgate-Palmolive, Nestlé, Procter&Gamble... (fíjense en los envases de los productos, casi siempre vienen los mismos gigantes de la industria).

Quieren que nos parezcamos a sus publicidades, o que lo intentemos sin conseguirlo nunca.

Démosles la lata nosotros, no les hagamos caso.

<< Ser hombre es, precisamente, ser responsable.

Es sentir colocando su piedra, que se contribuye a construir el mundo

Es conocer la vergüenza frente a una miseria que no parecía depender de uno.

Es estar orgulloso de una victoria que los compañeros han logrado. >>

Antoine de Saint-Exupéry

 

Debemos interrogarnos como consumidores responsables. Las preguntas abundan. Cuando compro este producto… El respeto de los productores y sus condiciones de trabajo:

  • ¿Se han respetado los derechos de los trabajadores?
  • ¿Pueden los trabajadores vivir con el sueldo que se les paga?
  • ¿Son los procesos de producción seguros para los trabajadores en términos de salud y de integridad?

El respeto del medioambiente:

  • ¿El proceso de producción respeta el medioambiente?
  • ¿Contamina las tierras, el agua?
  • ¿Sobreexplota los recursos locales?

El respeto de los animales:

  • ¿Implica sufrimiento para el animal?
  • ¿Es necesario este sufrimiento?
  • ¿Cuáles son sus condiciones de vida?

El respeto de nuestra salud y bienestar:

  • ¿Qué ingredientes componen el producto? ¿La información sobre el producto es o no suficientemente detallada y comprensiva?
  • ¿Contiene o no componentes nocivos para la salud?

El respeto de nuestro libre árbitro:

  • ¿Tengo elección? ¿Se me impone? ¿Es un reflejo, un impulso, una necesidad, una decisión pensada?

 

 

 

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Fuentes e información adicional: (pinchar en el enlace de interés).

Ikea te quiere. Un modelo a desmontar.

Granjas de visones Oxfam Métodos para obtener la piel de un animal Manipulación, engaño, confusión

 

 

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