Después de unos paseos por la costa y el campo, me doy cuenta que las únicas almas que encontré en mi camino eran las cabras y las vacas. Por lo tanto empiezo a entender el verdadero interés de este país. Más allá de su gente y paisajes increíbles, el encanto de Nueva Zelanda es poder sentirse solo en el mundo...

Colville bay, Coromandel (Nueva Zelanda)
La llegada a Nueva Zelanda es bastante fuerte después de Asia, sobretodo si aterrizas en Auckland: edificios enormes, fast foods por todos lados, calles super limpias, poca cultura, pocas cosas fascinantes... Bienvenido de nuevo al mundo moderno! Decido escapar rápidamente de la ciudad para encontrar lo que todo el mundo busca en Nueva Zelanda: naturaleza y paisajes increíbles.
Rumbo Coromandel, una región costera en la isla del norte. Durante el viaje en bus, admiro los paisajes que efectivamente son maravillosos. Pero hay que reconocer que se puede encontrar lugares similares en muchos otros países...
El bus hace paradas en varias ciudades y me sorprende el tamaño de cada sitio: tan pequeños y poco poblados. El país solo cuenta con 4 millones de habitantes, un poco más de la población de Madrid! Entonces si te gustan los sitios llenos de vida y actividades, olvídalo. Tal vez es por esto que los "kiwis" (así se les llaman a los habitantes de Nueva Zelanda) son tan relajados, acogedores y simpáticos.
Después de unos paseos por la costa y el campo, me doy cuenta que las únicas almas que encontré en mi camino eran las cabras y las vacas. Por lo tanto empiezo a entender el verdadero interés de este país. Más allá de su gente y paisajes increíbles, el encanto de Nueva Zelanda es poder sentirse solo en el mundo...