Viajar a Francia : una serie de obstáculos para los latino-americanos

“La concesión de una visa es una decisión discrecional de la administración, que tiene el derecho a negarla aunque todas las piezas justificativas requeridas hayan sido proporcionadas”. Eso es lo que un peruano puede leer en la introducción del proceso de obtención de una visa para Francia, en el sitio web de la embajada francesa en Perú. En el país de los Incas, la odisea empieza por solicitar una cita al servicio de Visas de la embajada. Sí, la cita se puede pedir en línea, se aconseja solicitarla 2 meses antes! Además, para elegir una fecha de entrevista, las paginas aparecen... ¡en francés! Muy útil para una persona peruana.

 

Un trámite interminable

Se puede imaginar la situación de Diego, a quien le gustaría pasar dos semanas de vacaciones en París. Cuando se pregunta al joven, titulado de la mejor universidad de Lima, lo que opina de la gestión administrativa para venir a Francia, su respuesta es implacable: “no es normal, hay demasiado documentos”. Para una estadía turística, la lista de los documentos que deberá presentar – cada uno de los mismos en original y fotocopia - es larga. Diego deberá, en primer lugar, cumplir el formulario de solicitud de visa de corta estadía, suministrar dos fotos recientes, y un pasaporte válido por lo menos tres meses después del fin de su estancia en Francia. Exigencias más bien básicas. Pero luego, Diego deberá probar que tiene un empleo mostrando su constancia de trabajo, sus boletas de pago y hasta sus estados de cuenta bancarias, o si estuviera jubilado, tendría que mostrar los documentos relativos a la pensión recibida. Si Diego estuviera sin empleo, debería justificar que se encuentra a cargo de sus padres mediante una atestación… Y todavía falta: Diego tendrá que pedir una carta de invitación por parte de un anfitrión francés o la prueba de su reserva confirmada y ya pagada en el hotel donde piensa permanecer. Por fin, mostrar su boleto de ida y vuelta será indispensable, comprado en una agencia certificada por la Asociación internacional del transporte aéreo (IATA).

El peruano tiene que demostrar su buena voluntad. Obviamente, existen procesos para facilitar el trámite en caso de emergencia profesional o de salud. Sin embargo, el hecho de sentirse como un lobo queriendo ingresar en el corral es muy desagradable y puede desanimar varios turistas. Comparado con todas les exigencias previamente detalladas, el precio del visa parece secundario, pero siempre es bueno recordarlo. Para una corta estadía, como la de Diego, tendrá que gastar más o menos 60 euros, pagables únicamente en soles y en efectivo. Representa casi la mitad del sueldo mensual medio peruano. Así, parece improbable que reciba un día mi amigo Diego en mi departamento en París. Pero, si uno tiene la plata, todo se vuelve más sencillo. Rodrigo pertenece a los afortunados. Este estudiante peruano ha ingresado en la Toulouse School of Economics. Su mirada sobre la cuestión es decepcionada: “tienes que probar que vienes de una familia con dinero, explica Rodrigo. Si tienes dinero (casas, acciones, cuentas de banco, etc.) es fácil probarlo. Si no tienes dinero, es difícil probar que lo tienes (necesitas carta de la tía, estados de cuenta en "azul", etc.)."

No tramite para los franceses

Para los europeos, viajar se ha vuelto bastante común. A pesar de impedimentos personales o económicos y de unas obligaciones de vacunas, a un ciudadano equis no se le impide irse de vacaciones a África o América Latina mañana. Si Claire, francesa, quiere ir a Perú descubrir al Machu Picchu, es muy fácil. Le acordaron una visa hasta 6 meses a su llegada al suelo peruano. Bastara especificar sus fechas de estadía en los papeles de inmigración llenados en el avión. Pues, seamos sinceros: se le aconseja a Claire alistar sus vacunas para difteria, tétanos, poliomielitis, fiebre tifoidea, hepatitis A y B y fiebre amarilla. Mejor vale respetar estas indicaciones medicinales. Y si Claire supera su visa, simplemente tendrá que pagar 1 dólar para cada día suplementario en Perú, y solamente al momento de dejar el territorio. Es decir, una sanción económica pero no es jurídica. Ciudadano del mundo... La noción ya no tiene sentido comparada con las dificultades de circulación sufridas por algunos pobladores. Una situación que conocen todos los habitantes de países en desarrollo y que no evoluciona para mejorarse. El miedo del extranjero crece, como lo demuestran los resultados de los partidos extrema-derechistas en Francia, Suiza o Austria.

Para ver la lista completa de los documentos pedidos por la embajada : http://www.ambafrance-pe.org/

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